Chile es reconocido por su avance en energías renovables, pero al examinar su sistema energético completo emerge una imagen distinta. La oferta de combustibles fósiles consumido en 2024 es un 29% mayor que en el año 2000. Las renovables no han reemplazado a los fósiles; han crecido junto a ellos.
Este informe examina las trayectorias del carbón, petróleo y gas natural entre 2000 y 2024, analiza su peso económico con más de 12 mil millones de dólares anuales en importaciones, y evalúa si las políticas energéticas vigentes están reduciendo efectivamente la dependencia fósil o solo recomponiendo su composición interna. La conclusión es que Chile avanza en la descarbonización de su sector eléctrico, pero no en la salida estructural de los combustibles fósiles.
