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Cumbre Santa Marta: Uno Punto Cinco presente en la conversación sobre la salida de los fósiles

La discusión sobre la dependencia de los combustibles fósiles y sus impactos ha traspasado el debate nacional y se ha instalado también en la agenda internacional.

La discusión sobre la dependencia de los combustibles fósiles y sus impactos ha traspasado el debate nacional y se ha instalado también en la agenda internacional.

Del 24 al 29 de abril, Santa Marta, Colombia, fue el epicentro de la Primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Fósiles. El encuentro, liderado junto al Reino de Países Bajos, reunió a organizaciones de la sociedad civil, académicos y representantes gubernamentales de más de 50 países para construir soluciones concretas hacia una transición energética justa y sostenible. Uno Punto Cinco estuvo presente.

Uno Punto Cinco y el estado actual de Chile

La cumbre se impulsó en un contexto que, para Chile, tiene una doble cara. Por un lado, más del 70% de la generación eléctrica del país proviene de fuentes renovables, según el reporte 2025 de Generadoras. Por otro, ese avance no ha venido acompañado de una reducción real en el uso de petróleo, carbón y gas en sectores clave como el transporte y la industria.

Según un reporte de Ember, es el país latinoamericano con mayor vulnerabilidad ante el combustible importado. Solo en 2024, destinó cerca de 12 mil millones de dólares a importaciones de combustibles fósiles, cifra que equivale a entre el 3% y el 7% del PIB según el año, de acuerdo con nuestro último informe “Estado de Salida de los Combustibles Fósiles en Chile”. 

Y ese gasto fluctúa de forma impredecible. Los precios los fijan otros países, otros mercados, otras crisis. La concentración del abastecimiento agrava aún más esta exposición. Solo tres países; Estados Unidos (43%), Argentina (24%) y Brasil (17%); explican más del 80% del gasto total en importaciones de combustibles, dejando al país altamente expuesto a variables que están completamente fuera de su control.

“Hoy, al ser tan dependientes de las importaciones desde países como Estados Unidos, quedamos expuestos a conflictos geopolíticos, cambios arancelarios o incluso desastres que no ocurren dentro de nuestro territorio. Esto no es solo un problema económico, sino también de vulnerabilidad y soberanía energética. Somos uno de los países que más dependen de las importaciones, y ese debería ser el principal impulso para avanzar hacia alternativas más limpias, menos costosas y más equitativas”, afirma el director ejecutivo de Uno Punto Cinco, Benjamín Carvajal.

Las organizaciones chilenas participantes, entre ellas Chile Sustentable, ONG FIMA y Uno Punto Cinco, han destacado la necesidad de profundizar la incorporación de energías renovables, pero también de pensar el sistema energético en su conjunto. Una transición que, señalan, representa una oportunidad para el país no solo en términos económicos, sino también para mejorar de manera concreta la calidad de vida de las personas.

“El abandono de los combustibles fósiles para mitigar el cambio climático y lograr la independencia energética de nuestros países presenta una tremenda oportunidad para el bienestar, la protección de la salud y la diversificación económica de las comunidades locales, las ciudades y los sectores productivos, además de menores costos en la producción de  energía y la reducción sustantiva de los impactos sobre la naturaleza”, enfatiza la directora de Chile Sustentable, Sara Larrain. 

Para Uno Punto Cinco, este tipo de espacios tienen un alto valor técnico y colaborativo. En Santa Marta no solo se trazaron las primeras líneas de una agenda internacional sin fósiles, sino que también se abrieron instancias de experiencia compartida, donde organizaciones de distintos lugares del mundo pudieron intercambiar investigaciones, propuestas y aprendizajes.

En ese marco, América Latina y el Caribe tienen mucho que aportar. Nuestras realidades son diversas, pero también comparten desafíos comunes, como la dependencia de importaciones, vulnerabilidad energética y comunidades que ya sienten los efectos del cambio climático. Transmitir esos aprendizajes en espacios como este es parte de construir una transición que no deje a nadie atrás.