De la protesta a la propuesta es el documento participativo de la RCOY Latinoamérica 2022, realizado en Cartago, Costa Rica, el 14 de septiembre de 2022. La publicación recoge 10 recomendaciones desde las juventudes latinoamericanas para los gobiernos nacionales y 10 recomendaciones para los grandes emisores globales, con el objetivo de transformar las demandas climáticas juveniles en propuestas concretas de acción pública, económica y social.
El documento surge como continuidad de la Declaración Regional de 2021, presentada en la COP26 y respaldada por más de 30.000 firmas. En 2022, la RCOY Latinoamérica construyó una red regional con más de 200 organizaciones, más de 10.000 participantes y un mapa de más de 200 iniciativas regionales, visibilizando proyectos vinculados a reforestación, limpieza de territorios, capacitación climática y reducción de emisiones. Este proceso culminó en una cumbre presencial en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, con más de 300 jóvenes participantes y cientos más conectados en formato online.
La metodología combinó capacitaciones abiertas, asambleas virtuales, trabajo en Padlet, mesas presenciales y sesiones en español, inglés y portugués. A partir de ese proceso se definieron ejes transversales como perspectiva de género, responsabilidades comunes pero diferenciadas, recuperación verde y transición justa. Las recomendaciones dirigidas a gobiernos nacionales abordan participación pública, transición energética, ciudades y transporte, pérdidas y daños, alimentación y agricultura, empoderamiento climático, adaptación, biodiversidad, océanos y financiamiento.
El documento también interpela directamente a los grandes emisores globales, exigiendo compromisos más ambiciosos en carbono neutralidad, financiamiento climático, transparencia, transferencia de tecnologías, deuda ecológica, mercados de carbono, transición económica, articulación público-privada, derechos de trabajadores y consumidores, y empleos verdes, azules y de triple impacto. En este sentido, la publicación amplía el foco de la incidencia juvenil: no solo demanda acción estatal, sino también responsabilidad histórica, financiera y productiva de quienes más han contribuido a la crisis climática.
Más que una declaración, De la protesta a la propuesta funciona como una hoja de ruta política de las juventudes latinoamericanas. Su valor está en demostrar que el movimiento juvenil climático no se limita a visibilizar injusticias, sino que también formula recomendaciones técnicas, territoriales e intergeneracionales para avanzar hacia una transición justa, una economía regenerativa y una región más resiliente frente a la crisis climática.
