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Juan Carlos Muñoz: “Este es un camino que no se inicia conmigo y espero que tampoco termine conmigo”

Por Yaritza Contreras

A menos de un mes de concluir su gestión, nos reunimos con el ministro de Transportes y Telecomunicaciones para realizar una serie de dinámicas disponibles en nuestras redes sociales, con el objetivo de responder dudas sobre el presente y el futuro del sector.

Ante el próximo cambio de mando presidencial, que se realizará este 11 de marzo, surgen preguntas inevitables sobre el rumbo que tomará el país y lo que se puede esperar en los próximos cuatro años. En ese contexto, conversamos con el actual ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, para revisar los avances alcanzados durante su gestión, los desafíos que quedaron pendientes y el escenario que deberá enfrentar Louis de Grange al momento de asumir el cargo.

Durante la mañana de este martes 10 de febrero, nos recibió en su oficina, un espacio donde figuras de distintos medios de transporte y un casco de bicicleta en su escritorio revelaban parte de su historia profesional. Antes de llegar al gabinete, Muñoz ejerció como profesor en el Departamento de Ingeniería de Transporte y Logística de la Pontificia Universidad Católica de Chile entre 1995 y 2022, una trayectoria académica que hoy dialoga con su experiencia en la gestión pública. 

— A la luz de los datos del CEDEUS que indican que casi un 8% de los viajes se realizan en bicicleta, ¿qué rol deberían cumplir las ciclovías dentro de la planificación del transporte urbano?

— En un contexto en que nuestras ciudades necesitan cada vez más una movilidad que sea rápida, que sea poco contaminante, poco ruidosa, se pregunta cuál debe ser una buena forma o cuáles son los modos de transporte que deben ser más prioritarios en cada ciudad. Por eso, es que, desde el Ministerio, hemos tratado de empujar aquellos que generan menos congestión, menos costo para los demás, que permiten una movilidad activa.

Me parece que, en distintas ciudades del país, ese porcentaje de personas que viaja en bicicleta varía bastante. El indicador que tiene CEDEUS es súper positivo, porque es un porcentaje alto que habla de los esfuerzos que se han hecho. Es una reacción a los esfuerzos que se han hecho, sobre todo en algunas zonas de Santiago, de poder brindar más y mejores ciclovías.

Por ejemplo, hoy y ayer me vine en bicicleta. Uno tiende mucho más a viajar en bicicleta si es que cuenta con una infraestructura adecuada. Una ciclovía que sea segura, que uno sienta que es un viaje directo, que no tienes que estar doblando todo el tiempo. Me parece que es fundamental que las distintas ciudades de Chile, sobre todo aquellas que tienen condiciones de calle lo más planas posible, dispongan de una parte de la faja vial para que la gente se anime a usar la bicicleta.

En mi experiencia, uno construye las ciclovías y los ciclistas aparecen. No porque yo no vea ciclistas hoy, una ciclovía no se justifica. Uno tiene que mirar cuáles son las condiciones de la ciudad, hacer los estudios oportunos para poder identificar si es que existe un potencial adecuado y jugársela. Además, es una infraestructura que es más económica que la de otros modos de transporte. Por lo tanto, hay un poquito más de espacio para poder aventurarse con explorar una infraestructura que gatille la presencia de ciclistas.

— ¿Qué tan preparado queda el sistema de transporte chileno para enfrentar los desafíos de la digitalización, la inteligencia artificial y tecnologías emergentes como los vehículos autónomos al término de este gobierno?

— Yo creo que se han ido haciendo esfuerzos importantes en materia de ir incorporando más tecnología en nuestro sistema de transporte. La tecnología llega incluso si uno no la pide. Por ejemplo, esta semana promulgamos una ley que permite que entren automóviles o vehículos sin espejo laterales. Algo de nuestra normativa siempre exigía, pero ahora eso se reemplaza por cámaras, por sensores, que permite que la conducción sea mucho más segura.

Hoy día, estamos incorporando también como normativa una serie de dispositivos y exigencias de sensores. Por ejemplo, que los vehículos que entran al país te digan en la pantalla si tus neumáticos están sin aire o que tengan cada vez más sensores que permiten que si una persona que se distrae al volante y se empiece a salir de su pista, le surjan alertas. Todas esas son tecnologías que nuestros vehículos van incorporando.

Yo creo que la automatización es una moneda como de doble cara. Por una parte, tienes todo lo positivo de que al ser un vehículo autónomo, uno puede, en vez de ir conduciendo, hacer otras cosas. Puede ir durmiendo una siesta, puede ir leyendo un libro, todas esas cosas que hacemos los que andamos en transporte público. Pero, hace que se vea más atractivo conducir. Porque, la persona que hoy día sale del automóvil, dice: “lo único malo de conducir es que tengo que estar pendiente del taco y ahora ya no tengo ese problema”. 

Entonces, mi preocupación con la automatización es que el atractivo de salir en un automóvil puede ser cada vez mayor. Si bien, yo creo que va a permitir que haya más autos compartidos y economía circular; es decir, mi auto me lleva, después lo dejo y  toma a otra persona; el problema es que va a haber más gente ocupando automóviles. Sospecho que eso podría tener un impacto relevante en la congestión urbana.

Creo que es lo que tenemos que cuidar. Porque, si hay algo de lo que están enfermas nuestras ciudades, es del exceso de uso de automóviles, sobre todo en las horas puntas. Y todos lo vemos. Los de Santiago lo vemos, pero créanme que en muchas regiones es peor, porque, a veces, las vías no son suficientemente amplias o las ciudades tienen cuellos de botella bien estructurales. 

Al final, uno mira las ciudades de regiones y en algunas hay un exceso de automóviles brutal. Entonces, yo trataría de que estas nuevas tecnologías ojalá nos permitan tener no solamente vehículos más inteligentes, sino que también ciudades más inteligentes. Y, las ciudades más inteligentes no necesariamente se construyen con cada uno haciendo sus viajes en automóvil.

— Mirando hacia el próximo mandato, ¿cuáles diría que son los principales desafíos que enfrentará el país en materia de transporte y movilidad urbana?

— Los desafíos son los mismos. En materia de transporte y movilidad urbana, un trabajo ineludible es el enfrentar ciudades que tienen más congestión. Esto es producto de las demoras, las colas. Cuando las personas sienten que en realidad pasan demasiado tiempo de su día a día desplazándose, tenemos emisiones, poca satisfacción y poca calidad de vida.

Por lo tanto, parte del desafío es cómo miramos el sistema como sistema. No solamente los buses, los taxis, el metro, los taxis colectivos, sino como sistema para poder responder de buena manera a los desafíos de movilidad. Yo creo que los esfuerzos que hemos hecho en ir haciendo que el transporte público sea más atractivo a través de metro, de trenes y buses eléctricos ha ido en la dirección correcta. 

Yo pienso que se debería tratar de fortalecer, de que podamos seguir más allá. Hoy día, por ejemplo, Santiago de Chile es la ciudad con más buses eléctricos del mundo, fuera de China. Eso es un logro extraordinario. Hemos tenido ya los primeros pasos importantes y en otras ciudades hay mucho camino por recorrer. Me encantaría que las autoridades que vengan construyan sobre lo que se ha desarrollado en estos cuatro años, así como nosotros construimos en todos esos que vinieron antes que nosotros.

— ¿Qué decisiones estructurales deberían tomarse desde el inicio del próximo gobierno para no retroceder en lo avanzado?

Yo creo que aquí tengo un poquito de pudor a la hora de meterme en qué es lo que el nuevo ministro debe o no debe hacer. Lo que sí para mí es claro es que vamos a dejar un sistema de transporte que construyó respecto de lo que nosotros recibimos. Tenemos un sistema más normalizado, modernizaciones evidentes en distintos ámbitos de la movilidad, cobertura a zonas donde antes el transporte público no llegaba, mayor tecnología, más mecanismos de pago. Tenemos un metro que llega a distintos rincones y que tiene nuevos proyectos en marcha.

Creo que todo eso es algo en lo cual yo esperaría que el próximo gobierno pueda seguir construyendo. Este es un camino que no se inicia conmigo y espero que tampoco termine conmigo, sino que, más bien lo que hay es una “posta” que nos vamos pasando. Estoy seguro que la autoridad que viene va a seguir en la misma línea de preocuparse que el nivel de servicio para los usuarios de los sistemas de transporte sea lo mejor posible.

Al final las autoridades estamos de paso y lo que hay aquí es un Ministerio que tienen 2.100 personas trabajando a lo largo del país en materia de telecomunicaciones, transporte, fiscalización, diseño de servicios, semaforización y logística. Todo ese grupo humano yo considero que hace un gran esfuerzo, un buen trabajo y es lo que al final le da vida al trabajo de las autoridades, no importa el lado que seamos.

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