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5 jóvenes que están haciendo un cambio y deberían ser más conocidos

19 de agosto de 2026
5 jóvenes que están haciendo un cambio y deberían ser más conocidos

Agosto es el Mes de las Juventudes, una fecha que nos invita a reconocer el papel que tienen las nuevas generaciones frente a la crisis climática. Por eso, quisimos conocer las historias de cinco jóvenes que comenzaron su camino en el activismo entre los 8 y los 16 años, motivados por aquello que veían en sus propios territorios, ya fuera un proyecto minero, un río en sequía, un santuario improvisado en un patio o, simplemente, la urgencia de hacer algo frente a problemas que otros preferían ignorar.

Hoy, son fundadores de agrupaciones, voceros en espacios de decisión, coordinadores de proyectos ambientales y voluntarios activos en sus comunidades. Sus historias son distintas, pero comparten una misma convicción, la edad no es un impedimento para actuar. Una playa limpia, un árbol plantado o una idea presentada en el colegio pueden parecer acciones pequeñas, pero también pueden ser el comienzo de algo mucho más grande.

Estas son sus historias, contadas en sus propias palabras.

1. Javier Antonio Ojeda (@javier_activista.cl)

Javier Antonio Ojeda Maureira es fundador de la AJUC (Alianza de Juventudes Unidas por los Territorios y la Conservación Chilena) y participa en espacios como el Consejo de Niñeces de LCOY Chile. Desde su experiencia en el activismo, ha impulsado la participación de las juventudes en la defensa del medioambiente y los territorios, promoviendo que sus voces tengan un rol activo en las discusiones frente a la crisis climática.

"A veces una sola voz puede comenzar un movimiento, una pequeña acción puede inspirar a muchas personas y una persona puede hacer la diferencia". 

— ¿A qué edad comenzaste a involucrarte en temas ambientales?
Comencé a involucrarme en temas ambientales a los 9 años y ya llevo 4 años haciendo activismo.

— ¿Qué te motivó a comenzar?
Me motivó principalmente el proyecto minero Dominga y la preocupación por su impacto en las ballenas y los ecosistemas marinos. Desde ahí comencé a interesarme cada vez más por la defensa de la naturaleza.

— ¿Qué has hecho o en qué proyecto has participado?
Durante estos años he participado con Greenpeace, en el consejo de niñeces de la LCOY Chile. Creé la AJUC (Alianza de Juventudes Unidas por los Territorios y la Conservación Chilena) y realizo distintas instancias ambientales en mi colegio. Además, tengo un proyecto rumbo a Torres del Paine, donde junto a mi hermana subimos un cerro cada mes.

— ¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que quieren involucrarse?
A otros jóvenes les diría que nunca piensen que son demasiado jóvenes para hacer algo por el planeta. A veces una sola voz puede comenzar un movimiento, una pequeña acción puede inspirar a muchas personas y una persona puede hacer la diferencia.

No tengamos miedo de alzar la voz por aquello que no puede hacerlo. El futuro también se construye con nuestras manos.

2. Dharma del Sol (@dharmadelsol)

Dharma del Sol Gutiérrez es activista ambiental y coordinadora del área de medioambiente de la Fundación Tremendas, donde además es editora del manual "Accionar Ambiental", una guía que busca acercar las herramientas jurídicas de las denuncias ambientales a la ciudadanía. Su trabajo está marcado por la convicción de que el cambio climático es un problema sistémico que requiere volver a un activismo de comunidad y de barrio.

"Necesitamos que vuelva ese activismo de calle, de comunidad y de vecinos, y que poco a poco nos vayamos conectando entre más activistas ambientales".

— ¿A qué edad comenzaste a involucrarte en temas ambientales?
Comencé a involucrarme en temas ambientales más bien pequeña. Entre los 8 y 10 años participé en marchas que se oponían al megaproyecto hidroeléctrico Alto Maipo. Así que, podríamos considerar que esos fueron los inicios de los inicios. 

De ahí en adelante me distancié un poco de la lucha ambiental como tal y pasé muchos años sin relacionarme directamente con el activismo para luego irme de cabeza nuevamente en mi primer año de universidad.

— ¿Qué te motivó a comenzar? 
Creo que, en un inicio, lo que me motivaba era la protección específica de mi territorio y la posibilidad de hacer algo en conjunto con mi familia para proteger algo tan importante como lo es el río Maipo. Ahora también me mueve la necesidad de protección del medioambiente, la protección y defensa de los territorios y la necesidad de cambiar de forma urgente entendiendo que es un problema sistémico, no un fenómeno aislado.

— ¿Qué has hecho o en qué proyecto has participado? 
He participado en la elaboración de la Declaración de Cambio Climático de la LCOY Chile en 2023, mismo año que me uní a Tremendas, donde ahora soy coordinadora del área de Medioambiente de la fundación. Además, soy editora y coordinadora del proyecto y del manual “Accionar Ambiental: manual para una ciudadanía más responsable", libro que busca acercar a la ciudadanía las herramientas jurídicas disponibles para realizar denuncias ambientales.

También soy parte del voluntariado del proyecto “Pluviómetros Ciudadanos”, desarrollado por el Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que busca evaluar los efectos topográficos que inciden en la distribución espacial de las precipitaciones en la Región Metropolitana.

Este año, además, participé en la edición 63 del entrenamiento de The Climate Reality Project, donde líderes y lideresas de todo el país se congregaron para desarrollar habilidades, compartir estrategias e impulsar la acción sostenible y resiliente frente al cambio climático.

— ¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que quieren involucrarse?
Como mensaje principal, les diría que sean metiches y preguntones, que busquen dónde pueden generar impacto. Aunque sea a través de un cambio en un pequeño territorio o comunidad, todo suma. Que sepan que su trabajo y activismo no son menos importantes por su edad, su experiencia o por el alcance a nivel global que genere en primera instancia.

Necesitamos que vuelva ese activismo de calle, de comunidad y de vecinos, y que poco a poco nos vayamos conectando entre más activistas ambientales. Somos un montón quienes luchamos día a día por ese cambio. Así que quiero que sepan que no están solos, que somos comunidad. Y, sobre todo, que se atrevan a luchar por lo que realmente creen y quieren para el mundo.

3. Francisco Salamanca Montero (@krepitar)

Francisco Salamanca Montero es activista ambiental y fundador de Reconecta, la primera agrupación ambiental juvenil de Tocopilla. Es parte activa de Tocopilla Digna y la Fundación Pájaro Niño, desde donde impulsa la puesta en valor del patrimonio natural y cultural del territorio a través de distintas acciones.

"Prestarle atención es el primer paso, atreverse a dar el segundo y accionar es lo que nos permitirá construir futuros posibles".

— ¿A qué edad comenzaste a involucrarte en temas ambientales?
Tuve mis comienzos a los 16 años, participando en programas de liderazgo en los cuales mi enfoque siempre fue ambiental.

— ¿Qué te motivó a comenzar? 
Hacerme consciente de la crisis climática y ecológica me hizo accionar, vi en ello mi propósito de vida. 

— ¿Qué has hecho o en qué proyecto has participado? 
Inicié fundando la primera agrupación ambiental juvenil de Tocopilla, Reconecta. Trabajé en la Reserva Nacional de los Flamencos, también como brigadista forestal. 

Además, he colaborado con ColoColo Project. Soy parte activo de Tocopilla Digna y la Fundación Pájaro Niño, donde ponemos en valor nuestro patrimonio natural y cultural a través de diversas acciones territoriales.

— ¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que quieren involucrarse?
Que accionen, ya sea como partí yo, limpiando playas de forma solitaria, o realizando cualquier actividad que involucre accionar por la naturaleza. Prestarle atención es el primer paso, atreverse a dar el segundo y accionar es lo que nos permitirá construir futuros posibles. Sí se puede, y se darán cuenta que lo demás irá llegando.

4. Martín Savé (@don_martin.09)

Martín Savé es activista ambiental y encargado de medioambiente del centro de alumnos de su colegio desde hace 3 años. Es vocero del consejo consultivo comunal de niños y jóvenes de La Reina y forma parte de la Declaración Latinoamericana de las Niñeces y Juventudes sobre el Cambio Climático.

"La naturaleza te ha entregado vitalidad desde los inicios y te toca a ti devolver la vida a quien alguna vez te entregó lo que eres".

— ¿Qué te motivó a comenzar?
Me motiva saber que, a través de cada una de las acciones que realizo, estoy aportando parte de mí a la naturaleza, para cuidar a cada ser que no puede defenderse frente a las actividades humanas.

En lo personal, también me motiva que paso parte de mi semana en mi parcela desde hace años, donde me propuse crear mi propio santuario. He estado plantando árboles y plantas nativas.

Uno de los logros más simbólicos que tengo es que, a través del espacio que he ido construyendo, durante los últimos cuatro años se ha instalado toda una generación de búhos tucúqueres, que llegan a anidar y pasar tiempo allí. Hace apenas tres semanas también llegó una pareja de zorros buscando refugio y, la semana pasada, pude observar que ya había un tercer zorrito.

Todo esto es aún más significativo sabiendo que donde estoy no es un lugar muy alejado de la capital y que a los alrededores estos animales no tienen qué hacer. Me motiva saber que estoy ofreciendo mi vida para otorgar más vida.

— ¿Qué has hecho o en qué proyectos has participado?
Mi experiencia está en que trabajo de encargado de Medioambiente del Centro de Alumnos hace 3 años. El año pasado, a través de los proyectos que impulsamos, logramos posicionarnos entre los tres colegios que más latas recolectaron.

Desde 5to básico, me he desempeñado en la formación de otros estudiantes, donde me dieron el puesto de monitor del Club de Ciencias de mi colegio. Este año asumí como vocero del Consejo Consultivo Comunal de Niños, Niñas y Jóvenes de La Reina, representando a estudiantes de distintos colegios de la comuna ante los concejales. 

A comienzos de año, además, fui invitado a la inauguración del primer humedal de bolsillo de la comuna, en el Parque Mahuida. Pude conectar mi cargo del colegio con el gobierno central, con los que trabajo para futuros proyectos.

Actualmente, también soy parte de la elaboración de la Declaración Latinoamericana de las Niñeces y Juventudes sobre el Cambio Climático. Además, estamos por organizar tres voluntariados en la comuna con otros colegios y estoy por seguir adelante con más proyectos.

— ¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que quieren involucrarse?
Te digo a ti, joven, que estás viendo esto. Si el mundo te da la oportunidad para vivir de él, vívela como si fueses tú quien va a lograr cambiar el mundo. La naturaleza te ha entregado vitalidad desde los inicios y te toca a ti devolver la vida a quien alguna vez te entregó lo que eres. Súmate a quienes quieren ser parte de buscar lo mejor, un mejor mañana para que la Tierra te pueda volver a agradecer. Recuerda, el planeta solo uno.

5. Zara Garrido (@zarhalottus)

Zara Garrido es activista ambiental de la Región de Coquimbo. Es parte del equipo de Alianzas de LCOY Chile, desde donde impulsa la participación de niños, adolescentes y jóvenes en las problemáticas ambientales de sus territorios, con especial foco en las comunidades de regiones.

"No tengan miedo de ocupar espacios que parecieran estar hechos solamente para adultos o especialistas".

— ¿A qué edad comenzaste a involucrarte en temas ambientales?
Comencé desde bastante joven, cuando participaba en actividades extracurriculares y distintos clubes en el colegio. Siempre trataba de llevar los trabajos hacia temas ambientales y lo que estaba pasando en nuestro territorio. 

Recuerdo que proponía hacer huertos sostenibles, ir a otros colegios a compartir lo que hacíamos y, cuando participaba en ferias científicas, pensaba mucho en cómo esos proyectos podían servir fuera del colegio también.

Con los años fui entendiendo que esa era una inquietud que se repetía mucho en mí. Me interesaba que lo que aprendíamos tuviera relación con el lugar donde vivíamos y con las cosas que veíamos todos los días.

— ¿Qué te motivó a comenzar?
Me motivaba mucho ver que había pocas oportunidades para que jóvenes de comunas y regiones pudiéramos realmente proponer, crear y tener incidencia. Muchas veces participábamos en actividades o proyectos, pero nuestras ideas seguían quedándose dentro del colegio o dentro de espacios muy académicos.

Yo sentía que había mucho más que podíamos aportar. Vivir en una región, conocer nuestras comunidades y crecer viendo problemáticas como la sequía también te entrega una mirada propia sobre el territorio. Empecé a valorar mucho eso y a buscar espacios donde pudiera alzar mi voz y conectar esas experiencias con proyectos concretos.

Creo que desde ahí también nació mi forma de entender la participación juvenil. Nuestra edad no hace que nuestra experiencia valga menos. Somos quienes estamos viviendo muchas de estas problemáticas ahora, conocemos nuestros territorios desde nuestra propia experiencia y tenemos ideas que merecen ser escuchadas.

— ¿Qué has hecho o en qué proyectos has participado?
He participado en distintos espacios relacionados con medioambiente, agua, territorio y participación juvenil. Uno de los proyectos que más me marcó fue Ojo de Río, que desarrollé en Jóvenes por el Agua, una iniciativa de América Solidaria y el Banco Mundial. 

La idea nació desde Monte Patria y buscaba recuperar, a través de cápsulas audiovisuales, las memorias de personas que conocieron los ríos cuando tenían mucha más agua. Me interesaba mostrar cómo la sequía también se puede contar desde las historias de quienes han vivido esos cambios durante años. El proyecto fue seleccionado como ganador y después seguí vinculándome a América Solidaria desde otros espacios de participación juvenil.

También participé en Technovation Girls con Ciclo, una aplicación enfocada en los residuos textiles y el consumo responsable, vinculada al ODS 12. Con este proyecto llegamos a semifinales. Fue una experiencia importante porque me permitió acercarme a la innovación y pensar en cómo la tecnología también puede responder a problemas ambientales que vemos todos los días.

Actualmente soy parte del equipo de Alianzas de LCOY Chile. Este año participé en la coordinación del Encuentro Territorial por la Naturaleza de Coquimbo, trabajando junto a la Defensoría de la Niñez para generar un espacio donde niños, adolescentes y jóvenes pudieran hablar de las problemáticas ambientales de sus comunas y de lo que consideran importante para sus territorios.

— ¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que quieren involucrarse?
Les diría que empiecen desde lo que tienen cerca. A veces creemos que involucrarse significa entrar inmediatamente a una organización grande, conocer muchísimo sobre cambio climático o tener un proyecto enorme, y muchas veces todo empieza con una inquietud que aparece en el colegio, en la comuna, en una conversación con alguien de tu comunidad o al ver algo que está pasando en tu propio territorio.

También les diría que confíen más en lo que saben por experiencia. Ser joven y vivir una problemática todos los días ya te entrega una mirada que puede aportar muchísimo. Yo durante mucho tiempo sentí que tenía que aprender más, tener más experiencia o esperar a estar en otros espacios para que mis ideas fueran tomadas en serio, y con el tiempo entendí que muchas de las cosas que más valor tenían venían justamente de observar mi territorio y atreverme a preguntar por qué ciertas cosas eran así.

Busquen a otras personas, armen redes, participen, propongan aunque la idea todavía no esté completamente formada y no tengan miedo de ocupar espacios que parecieran estar hechos solamente para adultos o especialistas. Muchas veces una idea pequeña termina llevándote a lugares que nunca imaginaste.

Y creo que algo que siempre intento recordar es que vivir en región no significa estar lejos de donde ocurren los cambios. Desde nuestras comunas también podemos crear, innovar y hacer que nuestras voces lleguen mucho más lejos.