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Pastoreo solar: cuando las ovejas se convirtieron en las mejores aliadas de la energía limpia

30 de junio de 2026
Pastoreo solar: cuando las ovejas se convirtieron en las mejores aliadas de la energía limpia
Yaritza Contreras

Yaritza Contreras

Cierra los ojos e imagina un campo cubierto de paneles solares, brillando bajo el sol. Ahora imagina ese mismo paisaje, pero con decenas de ovejas paseando tranquilamente entre las estructuras y alimentándose del pasto que crece bajo ellas. No se trata de una escena de ciencia ficción ni de un experimento aislado. Se llama pastoreo solar y es una práctica que ya puede verse en Chile.

Este modelo, que surgió durante el año 2012 en Talatan, China, ha ganado terreno en el mundo de las energías renovables porque combina, de manera simple y eficiente, dos actividades que hasta hace algunas décadas parecían no tener relación alguna: la generación de electricidad y la ganadería.

¿Por qué ovejas?

Para que un parque fotovoltaico funcione correctamente, es necesario mantener controlada la vegetación que crece bajo los paneles. Si el pasto alcanza una altura excesiva, puede proyectar sombras sobre las placas y disminuir su eficiencia. El desafío es que estas instalaciones suelen abarcar decenas de hectáreas, por lo que controlar la vegetación mediante maquinaria o productos químicos puede resultar costoso.

Es ahí donde entran las ovejas. No es casualidad que sean las protagonistas de esta historia. A diferencia de las cabras, las vacas o los caballos, no representan una amenaza para la infraestructura, ya que no se suben a los paneles ni dañan estructuras, cables o equipos. Son, en muchos sentidos, el animal ideal para esta tarea.

Además, se desplazan con facilidad entre las estructuras, llegando a rincones donde incluso la maquinaria tiene dificultades para acceder. No necesitan combustible, pueden trabajar en distintas condiciones climáticas y, a diferencia de una cuadrilla de mantenimiento, no requieren pausas para alimentarse porque esa es, precisamente, su labor.

Para los ganaderos locales, el pastoreo solar también puede convertirse en una fuente de ingresos complementaria y estable durante toda la vida útil del proyecto fotovoltaico, que puede extenderse por hasta 30 años. Si consideramos que el abandono progresivo del mundo rural es una preocupación creciente, esta alternativa ofrece una oportunidad de desarrollo económico a largo plazo, fortaleciendo el vínculo de las comunidades con su territorio.

Beneficios que se notan en el suelo y en el aire

El aporte ambiental del pastoreo ovino va mucho más allá de controlar el crecimiento del pasto. Las ovejas mantienen la vegetación bajo control de forma natural, ayudan a reducir la presencia de especies invasoras y favorecen el desarrollo de flora nativa. Además, al disminuir la necesidad de utilizar maquinaria o productos químicos, también se reduce la huella ambiental asociada al mantenimiento de los parques fotovoltaicos.

Cuando esta práctica se complementa con sistemas de pastoreo rotativo, que permiten períodos de descanso para la regeneración de la vegetación, los beneficios se amplían. El resultado es un suelo más saludable, con raíces más fuertes, una mayor presencia de polinizadores y un aporte constante de abono natural que mejora la fertilidad de la tierra. Todo ello contribuye también a la captura de carbono presente en la atmósfera, un aspecto relevante en la mitigación del cambio climático.

Pero, este intercambio no es unidireccional. Así como las ovejas contribuyen al mantenimiento de los paneles solares, las instalaciones también generan beneficios para el rebaño. Las estructuras proporcionan sombra durante los días de calor extremo y ofrecen resguardo frente a la lluvia o el viento. Es, en definitiva, una relación de beneficio mutuo entre la tecnología y la ganadería.

La ciencia lo respalda

En una granja solar de Nueva Gales del Sur, Australia, un estudio de tres años siguió a 1.700 ovejas merinas que pastaban bajo paneles solares y comparó sus condiciones con las de otro grupo que se alimentaba en praderas abiertas. Los resultados sorprendieron a los investigadores: los animales que vivían entre las estructuras no solo mantuvieron una excelente salud, sino que también produjeron una lana más resistente y con un crecimiento más uniforme.

¿La explicación? Una combinación de factores ambientales favorece su bienestar. Los paneles proporcionan sombra en los períodos de mayor temperatura y protección frente a lluvias intensas, reduciendo así el estrés térmico del rebaño. Además, las estructuras modifican el microclima del suelo y ayudan a conservar mejor la humedad, lo que favorece el crecimiento de una vegetación más nutritiva.

Esto se traduce en una mejor alimentación y, en consecuencia, en una fibra de mayor calidad. Además, los investigadores también observaron indicios de una menor presencia de parásitos en estas áreas, otro elemento que contribuye al bienestar general de los animales. En otras palabras, los paneles solares no solo generan energía limpia, también crean condiciones favorables para quienes pastan bajo ellos.

Chile no se ha quedado fuera de esta práctica

En 2022, Enel Green Power Chile, una de las principales generadoras de energía renovable del país, se asoció con IM2 Solar Chile, empresa especializada en Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD), para incorporar el pastoreo ovino como sistema permanente de mantenimiento natural en dos de sus proyectos fotovoltaicos: Dadinco, en la Región de Ñuble, y San Camilo, en la Región del Maule. En cada una de estas plantas, más de 50 ovejas circulan libremente controlando el crecimiento de la vegetación.

Por su parte, Atlas Renewable Energy llevó esta práctica a la Región Metropolitana a través del parque Quilapilún, la primera planta solar de gran escala de la zona. Allí, la iniciativa surgió en parte como respuesta a la sequía. Al identificar una reserva de vegetación dentro del parque, la compañía vio una oportunidad para apoyar a la comunidad local, afectada por la escasez hídrica que ha impactado a buena parte del país. El plan piloto, lanzado en 2023, se desarrolló en un área cercada de 80 hectáreas, separada del resto de las instalaciones.

El pastoreo solar demuestra que la transición energética no tiene por qué competir con las actividades tradicionales del campo. Al contrario, la generación de energía limpia y la ganadería pueden fortalecerse mutuamente. Con menos costos de mantenimiento, mayor biodiversidad, suelos más saludables y nuevas oportunidades para las comunidades rurales, las ovejas se están ganando, paso a paso, un lugar en el futuro de la energía solar.